El gato doméstico desciende del gato salvaje africano y conserva casi intacta su fisiología de cazador. A diferencia del perro o de nosotros, el gato es un carnívoro estricto: no solo prefiere la carne, depende de ella para vivir.
Su cuerpo dejó de fabricar ciertos nutrientes porque su dieta natural ya se los daba en abundancia. Por eso no puede cubrir sus necesidades con una dieta vegetal, y por eso alimentarlo bien exige más cuidado que alimentar a un perro.
Qué significa esto en la práctica: - Necesita más proteína que un perro, y de origen animal. - Necesita grasa animal, que además le aporta vitaminas A, D y E. - Digiere pocos carbohidratos, así que su dieta debe estar bien formulada. - Nunca debe comer alimento para perros: no está diseñado para sus necesidades.
Entender esto cambia la forma de elegir su comida: no se trata de que le guste, sino de que su cuerpo pueda funcionar con ella.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta veterinaria.
